En el newcom, como en muchos deportes, solemos concentrarnos en la técnica: el saque, la recepción, la ubicación en la cancha.
Sin embargo, hay un factor silencioso que muchas veces define un punto, un set o incluso un partido completo: la comunicación no verbal.
Porque antes de que alguien diga “voy”, el cuerpo ya habló. Una mirada que duda, un gesto tardío, una postura cerrada o una señal poco clara pueden generar descoordinación.
Y en un deporte donde el tiempo de reacción es mínimo, esa fracción de segundo puede marcar la diferencia entre resolver una jugada o perderla.
Miradas que organizan (o desorganizan)
En equipos consolidados, muchas decisiones se toman sin palabras. Una mirada alcanza para indicar intención, anticipar una jugada o ceder una pelota.
Pero cuando esa conexión no está entrenada, aparecen las dudas: dos jugadores van a la misma pelota o, peor aún, ninguno lo hace.
La falta de claridad no siempre es técnica: muchas veces es comunicacional.
Gestos que ordenan el juego
Las manos también hablan. Señalar, abrir el cuerpo, mostrar disponibilidad o marcar territorio son formas de comunicación constante dentro de la cancha.
El problema es que no todos los equipos construyen un “código común”. Entonces, lo que para uno es una señal clara, para otro pasa desapercibido. Ahí empieza el desorden.
El cuerpo también transmite seguridad (o inseguridad)
La postura corporal dice mucho más de lo que creemos. Un jugador erguido, activo, que se muestra disponible, transmite confianza.
En cambio, alguien retraído, rígido o dubitativo genera incertidumbre en sus compañeros. Y esa percepción influye directamente en las decisiones del equipo.
Cuando la comunicación falla, aparecen los conflictos
Muchos conflictos dentro de la cancha no tienen que ver con lo técnico, sino con lo comunicacional. Pelotas mal resueltas, reproches, silencios incómodos… todo eso suele tener origen en señales poco claras o mal interpretadas.
Trabajar la comunicación no es solo hablar más: es comunicar mejor.
Entrenar lo invisible
Así como se entrena el saque o la defensa, también se puede entrenar la comunicación:
Establecer códigos claros
Practicar señales
Trabajar la coordinación sin hablar
Generar confianza dentro del equipo
Porque cuando la comunicación fluye, el juego también.
Cierre
El newcom no es solo un deporte de técnica y estrategia. Es, también, un juego de percepciones, señales y vínculos. Y muchas veces, el punto no lo gana el que mejor golpea la pelota… sino el equipo que mejor se entiende sin decir una palabra.

Gustavo Tozzi
Lic. en Comunicación Social (UNLP) – Especialista en Comunicación gestual y No verbal










