En medio de una agenda cargada por clínicas, entrenamientos y torneos nacionales e internacionales, Pedro Di Napoli, presidente de la Asociación de Técnicos Newcom Argentina -ATNA-, aseguró que el Newcom en la Argentina, lejos de avanzar, está retrocediendo por la gran división que hay en la actividad y por la falta de una regulación que estaría dada por la sanción de la ley que lo declarara como deporte del adulto mayor. Pese a eso destacó que la entidad tiene un año excepcional y que su curso de técnicos ya cuenta con 500 inscriptos.
«En tres meses ya estuvimos en Uruguay, Paraguay y Chile; además organizamos torneos de beach, recorrimos la Argentina con las clínicas y tenemos todo cubierto hasta octubre», declaró el técnico.
Defensor de que el Newcom se declare por ley como el deporte del adulto mayor, Di Nápoli sostuvo que los políticos deberían apasionarse como se apasiona la gente por capacitarse, «las clínicas están repletas, el newcom sigue creciendo y no tiene techo», dijo.
En relación a la exigencia física que en ocasiones excede las posibilidades del adulto, el entrenador subrayó que, si bien hay que trabajar sobre el techo de cada persona, es fundamental tener un diagnóstico de cuál es su base. «Ninguna de las otras clínicas hace énfasis en los test evaluativos y si no evaluás a una persona ¿cómo trabajás sus capacidades físicas?», se preguntó Di Nápoli.
Acerca de ese tema indico que en las clínicas de ATNA se hacen unos 6 test evaluativos en los que se observa, por ejemplo, la resistencia, la velocidad y la fuerza de piernas y de brazos, «recién ahí se puede planificar, soy exigente, pero la regla es que el adulto mayor hace lo que puede, con una base que tiene en cuenta la parte física», dijo y destacó que se entrena para que el jugador tenga la capacidad física de aguantar un partido, pero también para prevenir lesiones como puede ser un desgarro, algo que lo pararía durante un tiempo prolongado.
«Al adulto se lo va llevando de a poco, pero para eso lo primero que tenemos que hacer es un test evaluativo y recién después arrancar. El newcom es una herramienta para un envejecimiento saludable, para que el adulto mayor esté mejor», apuntó.
La ley es necesaria para que el Newcom crezca
Di Nápoli pregona que la sanción de una ley que declare al Newcom como deporte del adulto mayor es fundamental para que la actividad crezca de manera ordenada y cuidando a los jugadores.
«En tres años que hace que se juega en Chile – el Newcom- ya es deporte nacional porque trabajaron sobre la salud y no sobre lo competitivo, acá en cambio se remarcó lo competitivo. Allá se acompaña con un kinesiólogo, se hace un trabajo ejemplar con seguimientos, tienen un enfermero en todos los torneos y hay gente capacitada para prevenir», señaló y agregó que una ley podría obligar a los organizadores a presentar una planificación anual de las actividades. El entrenador también ponderó el trabajo de la Comisión Uruguaya de Newcom -CUN- .
En esa línea insistió en que el Newcom debe ser un deporte nacional para el adulto mayor, pero tal vez uno de los problemas sea disponer del apoyo del Estado y de partidas de subsidios para su desarrollo.
«Argentina está retrocediendo, hay 80 o 90 torneos por fin de semana y hay 250 ligas; no hay una estructura que agrupe a todos, deberíamos unirnos, tirar para adelante y trabajar por el bienestar del adulto. Los políticos no se dan cuenta de lo importante que es el Newcom», aseguró Di Nápoli.
El entrenador destacó que en los últimos 5 años el Newcom en Uruguay creció el triple que en Argentina y que algo parecido pasa en Chile, país que ya desde el 2025 cuenta con la ley.
«¿A las ligas quién las controla?, no hay un ente regulador del deporte del adulto mayor, podríamos ser ejemplo en el mundo, podríamos trabajar juntos en la Federación Argentina de Newcom, pero hay muchos intereses, mucha plata en juego», dijo de manera categórica.
Con relación a la formación de las selecciones argentinas, una convocada por ATNA y otra por FEVA, Pedro Di Nápoli asumió que eso es una desprolijidad fruto de que cada uno tira agua para su molino. «Asumo nuestra parte de culpa», concluyó.









