El Newcom suele asociarse con valores positivos: compañerismo, integración, actividad física y amistad. Y, en gran medida, esa imagen es real. Sin embargo, como ocurre en cualquier actividad grupal, también pueden aparecer tensiones, diferencias y conflictos. Porque donde hay personas, hay emociones. Y donde hay emociones, también puede haber malentendidos.
Hablar de estos temas no implica criticar al Newcom. Por el contrario: significa comprender mejor una realidad que forma parte de la vida de cualquier equipo.
Mucho más que una pelota
A simple vista, un partido parece tratarse únicamente de pases, recepciones y estrategias. Pero detrás de cada jugada existen historias personales, expectativas, inseguridades y distintas formas de relacionarse con los demás.
Cada jugador llega a la cancha con una trayectoria diferente. Algunos tienen experiencia deportiva previa; otros están dando sus primeros pasos. Algunos buscan competir al máximo nivel posible; otros priorizan el aspecto social y recreativo.
Cuando esas expectativas no coinciden, pueden aparecer las primeras tensiones.
Los silencios que hablan
Muchas veces los conflictos no comienzan con una discusión. Comienzan con silencios. Un compañero que deja de participar de las conversaciones. Alguien que se siente excluido de determinadas decisiones. Un jugador que percibe que no recibe oportunidades para jugar o que su esfuerzo no es valorado.
Lo curioso es que, en ocasiones, nadie expresa abiertamente lo que siente. El malestar permanece oculto y termina creciendo con el tiempo. Desde la comunicación no verbal sabemos que los silencios también comunican. Y muchas veces dicen más que las palabras.
El desafío de los egos
La palabra «ego» suele tener una connotación negativa, pero en realidad todos tenemos una imagen de nosotros mismos que queremos proteger.
Nos gusta sentirnos útiles, reconocidos y valorados. Por eso no resulta extraño que aparezcan frustraciones cuando alguien considera que merece más minutos de juego, más protagonismo o mayor reconocimiento dentro del grupo. Lo importante no es negar que estas situaciones existen, sino aprender a gestionarlas de manera saludable.
Cuando la competencia genera tensiones
El Newcom es una actividad profundamente social, pero también es un deporte. Y donde hay competencia aparecen emociones intensas: alegría, orgullo, nervios, frustración y deseo de superación.
A veces algunos integrantes buscan resultados deportivos cada vez más exigentes, mientras otros priorizan el encuentro y la recreación. Ninguna de las dos posiciones es incorrecta.El problema surge cuando esas diferencias no se conversan.
Equipos fuertes no son equipos sin conflictos
Existe una idea equivocada según la cual los buenos grupos son aquellos donde nunca hay problemas. La experiencia demuestra exactamente lo contrario. Los equipos más sólidos no son los que evitan los conflictos, sino los que aprenden a resolverlos. Las diferencias forman parte de cualquier convivencia. Lo que marca la diferencia es la capacidad para dialogar, escuchar y buscar soluciones.
La comunicación como herramienta
Muchos conflictos que parecen deportivos son, en realidad, problemas de comunicación. Comentarios que se interpretan de manera incorrecta. Expectativas que nunca fueron expresadas. Suposiciones que reemplazan conversaciones necesarias. Por eso resulta tan importante construir espacios donde todos puedan sentirse escuchados. A veces una charla sincera evita semanas o meses de malestar.
Lo que mantiene unido a un equipo
Los equipos no se sostienen únicamente por los resultados. Se sostienen por la confianza. Por la capacidad de celebrar juntos los buenos momentos y atravesar juntos las dificultades.Se sostienen cuando cada integrante siente que forma parte de algo más grande que sí mismo.
Quizás esa sea una de las mayores enseñanzas que deja el Newcom: entender que un equipo no se construye solamente con técnica o estrategia. También se construye con respeto, empatía y comunicación. Porque cuando esas bases están presentes, incluso los conflictos pueden transformarse en oportunidades para crecer.

Lic. Gustavo Tozzi, Licenciado en Comunicación Social (UNLP)
Especialista en Comunicación gestual y No verbal









