En todo equipo hay quienes comienzan el partido dentro de la cancha y quienes esperan su oportunidad desde el banco.
A simple vista podría parecer que unos juegan y otros simplemente observan. Sin embargo, el Newcom nos enseña que el banco también juega, aunque lo haga de una manera diferente.
Esperar no siempre es fácil.
Todos queremos participar, sentir la adrenalina del partido, aportar nuestro esfuerzo y demostrar lo que somos capaces de hacer.
Cuando eso no ocurre inmediatamente, es natural que aparezcan la ansiedad, la frustración o la sensación de que podríamos estar haciendo más por el equipo.
Pero el banco también pone a prueba valores fundamentales como la paciencia, la confianza y la generosidad.
Mucho más que esperar un cambio
Quien está sentado no deja de formar parte del partido. Alienta, observa, acompaña y sostiene emocionalmente a sus compañeros.
Muchas veces puede detectar aspectos del juego que quienes están dentro de la cancha no alcanzan a ver.
En ese sentido, cada jugador sigue siendo parte del equipo, aunque todavía no haya ingresado.
El desafío de controlar el ego
El Newcom está integrado, en su mayoría, por personas con una larga historia de vida.Todos llegamos con experiencias, fortalezas y también con expectativas.
Aceptar que, en determinados momentos, otro compañero ocupe nuestro lugar exige un ejercicio de humildad que no siempre resulta sencillo.
Sin embargo, comprender que las decisiones del entrenador buscan el bien del equipo permite transformar esa espera en una oportunidad de crecimiento personal.
Apoyar también es jugar
Hay jugadores que contagian entusiasmo, que levantan el ánimo del grupo, que celebran cada buena jugada aunque no sean protagonistas directos.
Ese tipo de actitudes fortalece al equipo tanto como un buen saque o una buena recepción. Porque un grupo no se construye solamente con habilidades técnicas.
También se construye con gestos, palabras de aliento y respeto por el rol que cada uno ocupa en cada momento.
La oportunidad siempre llega
En el deporte, como en la vida, las circunstancias cambian. Quien hoy espera desde el banco mañana puede convertirse en una pieza clave del equipo.
Por eso, mantenerse preparado, entrenar con compromiso y conservar una actitud positiva es una inversión que tarde o temprano encuentra su recompensa.
Todos somos importantes
Quizás una de las mayores enseñanzas del Newcom sea comprender que el verdadero protagonismo no consiste únicamente en estar dentro de la cancha.
Los equipos más sólidos son aquellos en los que cada integrante entiende que su aporte tiene valor, juegue desde el primer minuto o espere su oportunidad. Porque el banco no es un lugar de castigo.
Es, muchas veces, el espacio donde también se aprende, se acompaña y se construye equipo.
Y cuando todos entienden eso, el Newcom vuelve a recordarnos que los partidos se ganan con quienes juegan… pero también con quienes saben esperar, apoyar y estar presentes cuando el grupo los necesita.

Lic. Gustavo Tozzi, Licenciado en Comunicación Social (UNLP). Especialista en Comunicación gestual y No verbal









