Hay personas que llegan al Newcom buscando hacer actividad física. Otras, por recomendación médica. Algunas acompañando a un amigo, una pareja o un vecino. Pero lo curioso es que muchos terminan descubriendo algo mucho más grande que un deporte. Porque el Newcom no solo mueve el cuerpo: también mueve emociones, vínculos y ganas de volver a disfrutar. Quien alguna vez participó de un entrenamiento o un torneo sabe que alrededor de la cancha pasan muchas cosas al mismo tiempo.
Se juega, se compite, se aprende, se ríe, se conversa. Y en una etapa de la vida donde muchas personas sienten que ciertos espacios empiezan a cerrarse, el Newcom aparece como un lugar donde todavía quedan desafíos, proyectos y pertenencia.
Volver a sentirse activo
Después de los 50, muchas personas sienten que el deporte “ya no es para ellas”. El Newcom rompe completamente con esa idea. No importa tanto la experiencia previa ni el nivel competitivo. Lo importante es animarse a participar.
Y cuando alguien descubre que todavía puede aprender movimientos nuevos, mejorar, entrenar y compartir objetivos con un equipo, algo cambia internamente.
La autoestima también entra en juego.
Mucho más que ejercicio físico
Quienes miran el Newcom desde afuera suelen pensar que es simplemente un vóley adaptado. Pero quienes lo practicamos sabemos que hay algo más profundo. En muchos casos, los entrenamientos se convierten en espacios de encuentro, contención y amistad.
Hay personas que llegaron atravesando momentos difíciles: duelos, soledad, problemas de salud o etapas de aislamiento. Y encontraron en el grupo una rutina positiva y un motivo para volver a entusiasmarse. A veces, incluso, el tercer tiempo termina siendo tan importante como el partido.
Competir… y disfrutar
Una de las cosas más interesantes del Newcom es que combina dos aspectos que no siempre van de la mano: competencia y disfrute. Se juega con intensidad, hay nervios, ganas de ganar y espíritu de superación. Pero al mismo tiempo suele mantenerse un clima de compañerismo y respeto que muchas veces se perdió en otros ámbitos deportivos. Eso genera una experiencia distinta.
Sentirse parte
Tal vez ahí esté una de las claves del fenómeno. El Newcom devuelve algo que muchas personas extrañaban sin darse cuenta: sentirse parte de un grupo. Tener horarios, objetivos compartidos, desafíos, conversaciones, viajes, torneos y anécdotas. Sentir que todavía quedan cosas nuevas por vivir. Y quizá por eso tanta gente termina enamorándose de este deporte. Porque a veces uno cree que va solamente a jugar una pelota… y termina encontrando mucho más que eso.

✍️ Gustavo Tozzi, Licenciado en Comunicación Social – Especialista en Comunicación gestual y No verbal









